México está listo para los Rolling Stones

MEX. FEB 25. 14:45PM-  EYB NOTICIAS. México está listo para los Rolling Stones.  Gustavo Vázquez Lozano.- Mick Jagger, Keith Richards, Ron Wood, Charlie Watts: los Rolling Stones. Una vez más, las piedras rodarán por nuestro país, en el marco de la gira de promoción de A bigger bang, su más reciente álbum y, de acuerdo a innumerables críticos, el mejor en muchos años. Mañana, 26 de febrero, tenemos una cita con la más grande banda de rock del mundo. Nadie quedará defraudado.

 Hoy ya casi nadie puede escatimar en reconocimiento a estos verdaderos gigantes, superestrellas, leyendas vivas: algunos reconocen su aportación musical, otros su legado cultural, otros, sus riquezas y su capacidad de supervivencia. Pocos son los que no sucumben al poder Stone, aunque claro, no falta el indispensable amargado que sólo ve en ellos la más pura muestra del cinismo y del comercialismo, rolando los mismos éxitos de hace 20 o 30 años. Pero las bocas suelen callarse y transformarse en gesto de admiración cuando suenan las primeras notas, cuando Jumpin Jack Flash rompe el silencio expectante de la anoche en medio de una explosión blanquecina. Ahí estará Keith Richards, de nuevo, con sus arrugas y los mismos acordes que en 1968 amenazaron el inicio de la tormenta política, sexual, económica y social que fue el final de los años 60. Pregoneros del apocalipsis, profetas del hedonismo, sobrevivientes de una era más gloriosa para el rock, son ahora una de las pocas agrupaciones que siguen acarreando la antorcha. En el siglo XXI, los Stones son casi un capítulo cerrado, pero al mismo tiempo, alcanzando la cúspide de su poder.

 No siempre fue así. En otro tiempo odiados, perseguidos, escarmentados, encarcelados y ridiculizados por televisión, se consideraban una amenaza pública. A diferencia del papelito de cholos, punketos o bandidos que se acomodan muchas bandas nuevas, los Rolling –como John Lennon en los setentas– fueron ciertamente una amenaza a la tranquilidad y las buenas costumbres de Inglaterra, aunque hoy nos cueste trabajo creer que una banda tenga tal poder. Era otro mundo. Una de las piedras – Brian Jones –murió ahogado en 1969. Hoy se dice que fue asesinato. Keith casi muere diez años más tarde, primero a causa de las drogas, y después, encarcelado de por vida cuando la osadía de la banda llegó a niveles extremos. Logró salir del bote. Hoy el mensaje de los Stones sigue siendo contestatario, como cuando le cantan a George Bush aquello de “Te dices que eres cristiano, yo pienso que eres un hipócrita... te llamas a ti mismo patriota, yo creo que eres montón de mierda”, frases en las que la rebeldía no reside desde luego en formularlas –cualquiera puede hacerlo–, sino en imprimirlas en una era en la que el éxito comercial presupone un mensaje sí sexual, incluso pro-drogas, incluso pro-violencia, pero nunca, nunca, anti-establishment. Eso a los Rolling les costó que su álbum no se vendiera en las grandes y decisivas cadenas comerciales (no llegó al número uno del Billboard) y les costó tener censura en la reciente transmisión del Super-Bowl, donde fueron vistos por más de 90 millones de teleespectadores.

 De ahí la falta de sentido de las recientes y comercialistas polémicas que con ocasión del concierto de U2 hace apenas unos días, algunas publicaciones nacionales iniciaron, con aquello de cuál de las dos es la mayor banda de rock del mundo, los Rolling o los irlandeses, controversia inútil: U2 es sólo una banda, excelente, pero sólo hasta ahí. Los Stones son una leyenda.

 Así que cuando tengamos mañana domingo la oportunidad de ver a los ojos a Jagger o a Richards, recordemos que estamos de frente al grupo de rock más cabrón del mundo, para decirlo en mexicano. Mañana, en el Foro sol, y el miércoles en Monterrey, compartiremos la noche con sus satánicas majestades, ojalá podamos intercambiar una mirada con el legendario Keith Richards, el mismo chamuco que se plantó frente a los Hells Angels en el infame concierto de Altamont. Quizá esta sea la última vez, al menos en el formato que los veremos mañana y el miércoles. Lo que es seguro es que los Rolling, por separado o en conjunto, dejarán de rodar sólo hasta que se mueran, tal vez hasta que sólo sobreviva Keith Richards y las cucarachas, después de la devastación nuclear. Y entonces, sólo quedará Keith, porque como él mismo lo dijo “Me comeré a la cucaracha”.

 Es sólo rocanrol, pero nos gusta.
Saludos, queridos Rolling Stones.
Bienvenidos a tierras mexicanas.


 

 "The Rolling Stones: Bailando con el diablo"  

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