De la Primera Parte: Piedras que ruedan
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Pag. 28. - Uno de los momentos característicos de la gira
ocurrió durante el programa de variedades de Dean Martin, donde en el mismo show se
podían ver payasos, una escuálida cantante y un acto de magia realizado por un mago de
sesenta y cinco años. Ahí los Stones hicieron su aparición nacional en televisión. Todo mundo recuerda el día en que vio a los Beatles por primera vez en el show de Ed Sullivan. Fue un momento que cambió vidas. Muchas carreras de rock nacieron el día de aquella transmisión. Los Stones abrigaban secretamente el deseo de repetir aquel triunfo. "Ahora algo para los jóvenes", anunció Dean Martin llegado el momento de la verdad. "Cinco muchachos de Inglaterra que han vendido muchos discos", anunció, mientras ponía ojos de borracho. |
"Se llaman los Rolling Stones", y dicho esto, dijo un juego de palabras intraducible haciendo mofa del nombre del grupo. Los Stones aparecieron en seguida cantando una versión reducida de I just want to make love to you (Sólo quiero hacerte el amor), un contraste especialmente salvaje cuando pensamos que Los Beatles habían tocado I want to hold your hand (Quiero estrechar tu mano) para su debut nacional. Brian se tapó la boca todo el tiempo con la armónica y miró a la televisión con ojillos traviesos, acomodando los dedos en un gesto sospechoso cada vez que miraba a Dean Martin. Keith Richards arrancaba sucesiones de cuerdas a su guitarra con gestos exagerados y Mick Jagger se movía como muñeco de alambre cantando aquello de "no quiero trabajar todo el día, no quiero lavar ropa, solo quiero hacerteeeee el amor nena, siiiiii."
Martin regresó al estrado con los ojos abiertos como platos. Con un aire sarcástico preguntó al público "¿Apoco no son buenos?", y dio por terminada la presentación. Pero la primera vuelta por América no fue un desastre total. En Chicago el grupo visitó la Casa de Discos Chess, la misma a donde Mick pedía discos cuando era adolescente, conociendo a sus ídolos musicales, Muddy Waters, Willie Dixon y otros. Waters, el autor de Rollin' stone, les ayudó a cargar las maletas, cosa que los impresionó mucho. La visita a Chess produjo una de las sesiones de grabación más fructíferas de aquellos años, grabando el grupo clásicos como Time is on my side, I can't be satisfied, Down the road apiece y un puñado de joyas que a la fecha no han visto la luz, High Heel Sneakers, Trouble in mind y otras.
Bill Wyman recuerda de aquella primera gira: "Fuimos el único grupo en ir a Estados Unidos sin un hit. Estábamos en el número 98 de las listas, nadie nos conocía y la gente no se presentaba a nuestros conciertos. Tocábamos en estadios para diez mil personas y había 300. Y obviamente queríamos algo de publicidad. Así que cuando fuimos a Chicago, Andrew Loog Oldham ofreció una conferencia de prensa en una isla para el tráfico en medio de la calle principal. Todo el tráfico en la Avenida Michigan se detuvo en los dos carriles por la curiosidad que tenía la gente; muchos se cruzaban corriendo para ver, llegaron fans y demás. La policía fue y nos dijo que nos quitáramos, como hicieron con los Beatles cuando tocaron en la azotea, pero la noticia llegó a los periódicos porque estábamos justo afuera de las oficinas del Herald Tribune."
De la Segunda Parte: Can you hear the music
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Pag. 167.- Y de pronto, en agosto de 1981 la historia volvió a cambiar. Los Rolling Stones habían sido casi descartados como viejas momias, hombres maduros ridículos utilizando ropa de adolescentes, millonarios cínicos explotando un acto de nostalgia que no podía producir más. La gallina de los huevos de oro, para la siempre atenta y odiosa crítica, había cacareado por última vez - y de milagro - con Some girls. Pero ahí estaban otra vez haciendo vibrar las bocinas de los radios de todo el mundo. Era, por supuesto, el reconocible riff de Keith Richards, sonando como si el punk nunca hubiera existido. La azúcar morena de los años ochentas, la declaración de principios de que los viejos roqueros nunca mueren. |
Y a los DJs les gustaba oírla desafiante y ponerla en la radio. Hacía mucho tiempo que los Stones anunciaban cada nuevo álbum con algún tema discotecoso bailable o incluso con una balada llorona apta para hombres maduros, como ellos mismos. Los Rolling Stones, cómodamente sentados en su mercado de leales seguidores durante los años setentas, estaban haciendo un regreso limpio de la tumba de la indiferencia popular. Las notas de Start me up no dejaban lugar a ninguna duda: las Piedras Rodantes podían ser historia, pero no nostalgia.
Tattoo you fue saludado unánimemente como lo más brillante que los Stones habían entregado en muchos, muchos años. No faltó quien dijera que se trataba del mejor disco de toda su carrera. Tal vez. ¿Y cómo no iban a pensar eso los jóvenes que hacían cola para comprarlo, los que pasaban la madrugada esperando entrar al concierto de aquellos cuarentones, o los que se animaban por fin a comprar un disco de las Piedras después de Exile on main street? Y sí, en realidad Tattoo you era lo mejor de su trabajo durante los años setentas, pero inédito. La respuesta estaba en los baúles. Tatúate, considerado el último álbum clásico de la discografía Rolling, era una recopilación de material sobrante de los últimos cinco álbums, cuidadosamente registrados y catalogados por Chris Kimsey.
"Tattoo you vino porque Mick y Keith estaban pasando por un período en el que no se llevaban bien", recuerda Kimsey. "Había la necesidad de sacar un álbum y les dije a todos que podía hacer un disco a partir de lo que yo sabía estaba ahí guardado. Solían descartar tantas cosas y un par de años más tarde las habían olvidado". Los Stones tal vez habían apestado durante los setentas, en sus propias palabras, pero la magia siempre había estado ahí.
De la Tercera Parte: Piedra por piedra
Pag. 211. - "Mucho antes de que la frase sexo, drogas y rocanrol entrara en nuestros diccionarios", dice Wyman, "Brian Jones representaba a la perfección esas tres categorías". Brian era un músico nato, un instrumentista privilegiado y arreglista de talento. Nunca firmó una canción y su voz no destaca en ningún disco, pero su espíritu es indesprendible de los primeros seis o siete discos de los Stones. Bajo su influencia, los Rolling alcanzaron la mayoría de edad como músicos en grabaciones como Aftermath y Between the buttons. Sin Brian es claro que nunca hubieran existido temas como Paint it black o Ruby Tuesday, especialmente ésta última, lo más cerca que estuvo de componer una canción.
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"Brian Jones era un purista, un visionario y un músico maestro. También era un alma atribulada que dejó este mundo confundido y solo, con su contribución a los Rolling Stones olvidada por muchos, excepto unos cuantos", escribió Michael Olszewski. Cuando Inglaterra ardía en la fiebre skiffle, era el único guitarrista de la isla en dominar la guitarra slide. Mientras George Harrison jugaba a tocar el sitar en Norwegian wood, Jones asombraba al mundo del pop con sus apocalípticas notas en Paint it black; cuando The Who empezaba a portarse mal, Brian electrizaba el aire con su requinto de She said yeah. Keith Richards comentó: "Brian era un tipo que podía tocar cualquier instrumento. Es él quien toca las marimbas en Under my thumb y el melotrón en Satanic Majesties. Brian es las cuerdas de 2000 light years from home y los vientos de We love you, todas esas ondas árabes. Era una de esas personas que son tan hermosas en un sentido y tan pendejas en otro". |
De la Cuarta Parte: El ABC de los Rolling Stones
| Pag. 243. - La primera época, correspondiente a 1963-1964, es una de las más pródigas en grabaciones inéditas. En ese tiempo el grupo grabó una gran cantidad de temas que dejaron olvidados en los estudios o en las estaciones de radio. Es el caso de dos canciones de 1963, Memphis, Tennessee y Roll over Beethoven grabadas en el estudio el 23 de septiembre y difundidas en el programa Saturday Club de la BBC el 26 de octubre. Ambas tienen un tratamiento muy básico, pero Memphis, Tennessee, que también cantaban los Beatles, tiene gran calidad y sentimiento. |
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Otro tema rarísimo es Cops & Robbers, grabado en el estudio el 19 de marzo de 1964 y transmitido un mes más tarde en el programa de radio Blues in rhythm. Mick canta lo que seguramente es el primer rap de su carrera. De 1964 proviene Bright lights, big city, una canción muy popular en los conciertos que estuvo a punto de llegar a las finales. Dos temas destacados son también Beautiful Delilah, un tonada entre country y R&B, y la sensacional Ain't that loving you baby, de la que sólo existe una versión con mal sonido.